La ciclista nativa de Misiones fue la primera atleta argentina en participar en unos juegos panamericanos y para panamericanos. En 2019 se plantea asumir la edición celebrada en Lima, Perú

Paola Gabriela Galué Guzmán

Una década en el ciclismo de pista y ruta y participaciones en juegos olímpicos (diploma) y en mundiales de la especialidad forman parte del palmarés de Mariela Delgado. La oriunda de Posadas (Misiones) se entregó al mundo de los pedales, y en 2015 se convirtió en la primera deportista que participó por su país en unos juegos panamericanos y para panamericanos.

Delgado ocupa la categoría C5 de ciclismo adaptado al tener un trastorno de plexo braquial en el brazo derecho, “no puedo hacer tantos movimientos. De pequeña siempre me gustó el deporte y el ciclismo fue el que pude desarrollar más”, comenta en la que hoy es su casa; el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD) ubicado en el barrio de Núñez, Buenos Aires. Sus primeros pasos en la disciplina los dio junto a Miguel Camargo en Posadas y en 2008 asumió sus primeras competencias en Mar Del Plata, “comencé a buscar el patrocinio para viajar a entrenar a las localidades de Rafaela y Esperanza. Ahí empezó todo”. Mariela actualmente compite en esta modalidad y en la convencional.

Con 32 años de edad -cumplidos el 26 de julio-, la ciclista viene de completar un 2018 en el Top 10. En el primer cuatrimestre del año culminó con dos medallas de bronce en el mundial de la especialidad en Río de Janeiro y en la copa de Holanda finalizó con otro tercer lugar. Su tercera competencia más fuerte del año fue en el Campeonato Mundial de Italia donde terminó con un séptimo lugar “ahí no me fue nada bien”, señala. Los próximos meses los vivirá en carreras “domingueras” en Argentina junto a un grupo de atletas para preparar los compromisos de 2019: “Vengo de correr en Olavarría (24 y 25 de noviembre) y ahora tengo la mira puesta en San Luis (15 y 16 de diciembre) así como en otras carreras en Buenos Aires. Esto me ayuda a mantenerme en forma para el año que viene.”

Referente juvenil

Mariela ha mostrado el estandarte de las mujeres en el ciclismo argentino. En 2016 logró su participación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro donde finalizó con tres diplomas olímpicos y su mejor posición fue el cuarto lugar en el ciclismo de ruta. Actualmente forma parte de grupos de ciclistas con las que participa en distintas competencias: “En varias ocasiones he asumido una posición de mamá. Me gusta cuidar de las chicas, aconsejarlas y mostrarles con mi experiencia todo lo que me ha dejado este deporte.”

Este año, acompañó a varias de las jóvenes promesas a los Juegos Olímpicos de la Juventud, celebrados en la ciudad de Buenos Aires. Su trayectoria en la disciplina también le brindó la oportunidad de dar una conferencia en las Charlas TED: “Fue una experiencia muy enriquecedora que me permitió crecer muchísimo. Cuando me presentaron la opción de dar una charla me lo planteé como algo muy sencillo. Después me encontré con un grupo de personas que debían ayudarme a armar mi discurso para darle una enseñanza a todos los chicos que iban a escucharme. Hicimos un gran trabajo que me ayudó a hacer muchísima introspección y a recordar gran parte de mi vida.”

2019 es en Lima y Holanda

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Mariela Delgado junto a su entrenador, Martín Ferrari

Mariela Delgado entrena de la mano de Martín Ferrari y, desde 2017, realiza gran parte de sus trabajos en España, “allá puedo curtirme más. Europa es tierra de ciclismo y culturalmente tiene muchos terrenos y lugares para prepararte. El nivel de preparación de muchos atletas es excelente así que es un buen sitio para seguirme formando”. Para 2019 tiene en mente su participación en el mundial de pista que se celebrará en Holanda (marzo), en los Juegos Para panamericanos de Lima y en el Mundial de Ruta (Holanda).

La ciclista misionera es Licenciada en Turismo y posee dos becas otorgadas por el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) y por la secretaría de la nación. Mariela afirma que su trayectoria en dos ruedas le ha dejado una familia: “He conocido gente que te abre las puertas de su casa y te apoya. Te tienden la mano, te dan comida y una cama donde dormir solo porque compartes la misma pasión que ellos. Se trata de un estilo de vida que además te permite trabajar tu cuerpo y ponerlo a prueba todos los días. En este momento no me veo haciendo algo que me haga estar fuera de una bicicleta lo cual  requiere trabajo y esfuerzo diario.”