Exitir es vivir y vivir es aspirar a la felicidad. Vivir es vibrar, es reir, amar, respirar y también padecer y sufrir.  Todos queremos ser felices, pero cada ser humano tiene metas y aspiraciones diferentes. En lo único en que hay consenso es que para tener una vida plena es indispensable gozar de buena salud. Diria yo, que la salud el bien mas valioso que poseemos.

Hace 20 mil años el hombre no vivía más de 18 años. Hoy en el siglo XXI el hombre vive más que a finales del siglo XX, cuando la expectativa de vida era de 78 años. Hoy supera los 80. ¿Qué ha ocurrido? Pues ciertamente que la ciencia y la medicina han avanzado enormemente, pero también hemos concientizado nuestro papel individual para estar sanos. Hoy la gente quiere lucir y sentirse joven, aún cuando tenga algunas cuantas décadas a cuestas. Al margen de cirugias y otros artificios que nos maquillan la edad, cada vez mayor cantidad de gente ha comprendido que el ejercicio es la clave para lucir joven y estar en forma interna y externamente. El running gana cada dia mas seguidores porque es un deporte que implica libertad, además no tiene costo económico, solo espacio, un buen par de zapatos y mucha disciplina.

En mi caso, nunca fui deportista. Avanzados los cuarenta tome la decisión de hacer ejercicio. Comencé caminando todos los días hasta que un día mi cuerpo me pidió más y poco a poco me inicie en el running. Un día, después de muchos años de disciplina, sin darme cuenta, logre mis primeros 21k en el maratón de la Caf. No concibo mi vida sin correr, me siento emocionada, sana, plena y feliz.

Esta es mi historia, aqui compartiré experiencias inspiradoras de gente como yo o como tú, como muchos, que buscando la felicidad nos tropezamos con el deporte.

Sonia Chocrón, mi amiga de largos años, es comunicadora social como yo, estudiamos juntas en la Ucab .Ella es escritora, poeta y guionista de cine y televisión. Aquí les dejo su historia y su encuentro vital con el ejercicio.

UNA NUEVA HISTORIA DE AMOR

Tuve una relación de amor por casi cuarenta años. Pero terminamos hace un año, el cigarro y yo. Por fin abandoné esa pasión loca. Y nos distanciamos para siempre.
Pero su vacío persistía hasta que descubrí las endorfinas. Caminando.

Sonia Chocron
Sonia Chocrón.

Así comencé a caminar como aliviadero a mi amante perdido (el cigarro, claro está). Y el ejercicio resultó un amor mucho más saludable, mucho más entretenido, mucho más agradecido.

Descubrí a mis cincuentas que caminar, sudar, hacer ejercicio, me aportaba un bienestar desconocido para mí hasta entonces.

Me siento distinta. Respiro hasta lo hondo de mis pulmones, me canso mucho menos y tengo una vitalidad que no había tenido cuando tenía menos edad que hoy. Mi nuevo amor, el footing, es generoso.

El color de mi cara ahora es más rosado, duermo mejor, tengo la resistencia física que nunca tuve. Mi cuerpo está tonificado, ágil, joven. Y yo también me quiero más.