El “escualo” conquistó su primera corona dentro de la disputa del famoso monumento que se celebra en su natal Italia

Sin  lugar a dudas, el ciclismo es uno de los mejores deportes del mundo y una vez más quedó demostrado durante la disputa de la Milán-San Remo, en la que el italiano Vincenzo Nibali se coronó campeón de una competencia que reunió a más de 200 corredores a lo largo de 291 extenuantes kilómetros de terreno variopinto.

Parigi Nizza 2018
Nibali junto a Ewan y Démare

El escualo del estrecho del mediterráneo,  aprovechó el desorden del pelotón sobre los pasajes finales de la exigente pugna, para escaparse sigilosamente y pedalear a golpe de riñón para llegar a la meta con el asecho del bloque de expertos velocistas,  pero con la ventaja necesaria para mirarlos de reojo y alzar los brazos en señal de victoria.

7 Horas, 18 minutos y 43 segundos fue el tiempo invertido por Nibali en la Milán-San Remo, llegando a la meta escoltado por el australiano Caleb Ewan (Mitchelton-Scott) y del francés Arnaud Démare (Groupama-FDJ), segundo y tercero respectivamente.

Prueba para hombres

La clásica de este año estuvo condicionada por la lluvia y la temperatura fría, de unos 10ºC. Los corredores pedalearon durante más de seis horas en condiciones muy complicadas, hasta llegar a la Riviera Ligure, donde había sol y cielo despejado.

No faltó la habitual escapada al comienzo de la prueba, con unos nueve corredores sin importancia real que llegaron a tener 6 minutos y 30 segundos de ventaja  pero que realmente nunca pusieron en jaque al grupo de líderes.

Ya para los últimos kilómetros del día y con el lote compacto,  se llegó al Capo Mele, Cervo, Berta, y  luego a la intensa subida al Cipressa, una rampa con una pendiente media del 4,1%, en donde se vivió un momento de nerviosismo con una aparatosa caída por un pequeño grupo encabezado por Mark Cavendish, quien voló a varios metros sobre el suelo y tuvo que ser atendido por primeros auxilios.

 

milan san remo 1
Un verdadero espectáculo se vivió en las costas del norte de Italia

Posterior a eso, todo lo demás fue historia, Vincenzo Nibali tomó el mando del llamado primer monumento del año, sacó una estela sobre sus rivales y nunca más fue alcanzado, llegó a la meta con total alegría y dejando la sombra de los embaladores atrás.
No fue un gran día para Sagan, que acabó sexto, ni para el polaco Michal Kwiatkowski (Sky), reciente ganador de la Tirreno-Adriático, que buscaba repetir este año el triunfo conquistado en la anterior edición de la Milán-San Remo,  y que por supuesto también tuvo que rendirse a los pies del escualo.