Después de una sesión de running, todo el bienestar y el progreso conseguido puede irse al lastre con unas sencillas prácticas que, sin darnos cuenta, sabotean nuestro rendimiento

La publicación Men’s Health ha publicado una lista de recomendaciones realizada por la experta en running Susan Paul sobre lo que no se debe hacer después de entrenar y que reproducimos a continuación:

No cambiarse de ropa

A veces, por falta de un lugar adecuado para ello o por pereza, no nos cambiamos la ropa de entrenamiento inmediatamente después de finalizar el ejercicio. Un acto que Susan Paul considera un error puesto que “es necesario desprenderse de la humedad lo antes posible”. Incluso si no se ha sudado mucho, la ropa usada en el ejercicio puede convertirse en el medio perfecto para que proliferen bacterias y gérmenes. Además de enfriar el cuerpo abruptamente, lo cual perjudicará a la recuperación muscular y puede ocasionar la aparición de un resfriado. Asimismo, se corre el riesgo de padecer infecciones en la piel, que se caracterizarán por la aparición de unos granitos.
Cambiarse de camiseta, pantalones, ropa interior y calcetines después de entrar, independientemente de si nos duchamos o no en ese momento, permitirá mantener los músculos calientes y sueltos, promoverá una buena circulación y ayudará al proceso de recuperación después de una carrera.
También es necesario, avisa la experta, cambiar el calzado. Los músculos de los pies también trabajan, y se cansan, por ello debes ponerte otras zapatillas o zapatos.

Ver la tele

Llegar a casa y sentarse a descansar, por ejemplo, estirándose el sofá a ver la tele, puede ser perjudicial y obstaculizar la recuperación del cuerpo tras el ejercicio. En vez de ello, mantente activo con ejercicios ligeros como caminar, estiramientos suaves y respiraciones profundas. De esta forma se contribuye a la reparación y al reabastecimiento de combustible del cuero.
Y si, irremediablemente, después de correr vas a estar un tiempo largo sentado, por ejemplo, trabajando, Susan Paul aconseja utilizar calcetines de compresión para favorecer la circulación de la sangre en las piernas.

No comer bien

Otro de los grandes errores que cita Paul es el de no ingerir nada tras el entrenamiento. Los expertos sugieren que lo mejor es hacerlo pasados 20 o 30 minutos tras la rutina física. Lo cual da lugar a excusas varias como “no me da tiempo porque tengo que ir a trabajar” o “justo ahora tengo que hacer otra cosa y no puedo parar a comer”. Pero lo cierto es que no cuesta nada llevar encima algún snack saludable y comerlo de camino a donde se vaya.
Pero tampoco vale comer cualquier cosa. El tentempié postejercicio debe incluir proteínas, un poco de grasa y carbohidratos completos para que puedas reponer la energía consumida. Unas buenas opciones son un sándwich de pan integral con pavo, un puñadito de nueces, fruta o un yogur. Lo que debes evitar comer son alimentos de difícil digestión, como pan blanco, chocolate o carnes rojas, y por supuesto, bollería industrial. También es imprescindible que te hidrates, y no solo después del ejercicio, sino durante todo el día.

Hacer tareas pesadas

Es habitual aprovechar que ya se está sudado y que se ha calentado la musculatura para seguir realizando algún tipo de tarea física una vez acabada la salida de running. Guardar cajas pesadas que hace tiempo que planeas colocar, arreglar las malas hierbas del jardín… Tareas que pueden resultar dañinas e incluso provocar lesiones cuando se realizan con la musculatura cansada.
Movimientos sencillos como agacharse, subir escaleras o coger cosas pesadas pueden provocar lesiones graves. Si es posible, es mejor descansar y darse unas horas de recuperación. Es mejor hacer todas esas tareas que esperan cuando se recuperen todas las facultades físicas, aunque suponga volver a sudar o ensuciarse.

No limpiar todo el equipamiento

Además de poner a lavar la ropa de entrenamiento, también es recomendable lavar, aunque sea de forma superficial, todos aquellos accesorios que se usa durante la carrera, como sistemas de hidratación o wereables. La humedad que se queda en estos utensilios puede convertirse en un caldo de cultivo para las bacterias. Basta con pasar un paño o esponja enjabonada por los bártulos, y dejarlos secar al aire.

No dormir bien

Dormir es de gran importancia para que el organismo pueda poner en marcha la labor de reparación de los tejidos estresados durante el ejercicio. Lo aconsejable es dormir al menos siete horas en un descanso de calidad para evitar agarrotamientos y lesiones futuras.

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