El próximo 13 de noviembre partirá a Nepal la expedición de las cinco mujeres dispuestas a luchar en carreteras a más de 4.000 metros de altitud contra la falta de oxígeno con el mismo coraje que han mostrado para superar sus respectivos casos de cáncer

Ayer se presentó en Madrid el Reto Pelayo Vida Annapurna 2018, que llevará a cinco mujeres  sobrevivientes de cáncer al Himalaya, al valle nepalí del Annapurna, donde recorrerán más de 300 kilómetros en bicicletas de montaña a una altitud de más de 4.300 metros de altura cubriendo la distancia que separa las ciudades de Pokhara y Lo Manthang, capital del reino prohibido de Mustang.

El objetivo de la iniciativa es dar “voz y visibilidad a la posibilidad real de dominar el cáncer de mama y ser felices tras vencerlo”. Estas cinco mujeres lanzan así un mensaje de esperanza a las mujeres que han tenido cáncer o lo tienen en estos momentos y animan a superar la enfermedad a través del deporte y la alimentación.

En los valles más profundos del planeta, las cinco mujeres elegidas entre más de 250 solicitudes, completarán 7 etapas entre Pokhara, mirador donde se divisan los colosos ochomiles del Dhaulagiri, Annapurna y Manaslu,y Lo Manthang, capital del reino prohibido de Mustang, a 3.840 metros de altura.

Un reto que trata de representar a todas las mujeres y personas que se enfrentan o han luchado contra la enfermedad, para que “afronten el cáncer como una oportunidad para cambiar su vida en vez de un problema”, como indica Begoña, madrileña de 45 años.

Cecilia, aragonesa de 45 años, recuerda la pérdida de cabello y su motivación agarrada a la canción de Coldplay “Viva la Vida”, que le ayudó a ver “un camino que venía lleno de lecciones de vida”

Otra de la integrantes de la IV edición del Reto Pelayo Vida Annapurna 2018, la madrileña Gemma, de 48 años, aprendió con el cáncer a “quererme más y mejor” y a convencerse de que una actitud positiva fue primordial “para descubrir que soy más fuerte de lo que nunca creí ser”.

Lorena, cartagenera de 31 años, es la más joven del grupo, administrativa, capaz de levantarse las veces que hagan falta con una sonrisa. “Si yo he podido superar mi cáncer, con lo pequeña que soy, voy a superar el Reto Pelayo Vida Annapurna Bike 2018 y ¡a gritarlo a 4.000 metros de altura desde el Himalaya!”.

Lorena, cartagenera de 31 años, es la más joven del grupo, administrativa, capaz de levantarse las veces que hagan falta con una sonrisa. “Si yo he podido superar mi cáncer, con lo pequeña que soy, voy a superar el Reto Pelayo Vida Annapurna Bike 2018 y ¡a gritarlo a 4.000 metros de altura desde el Himalaya!”.

Y Noelia, de 40 años, nacida en Sabadell y residente en Les Fonts de Terrassa, Barcelona. partirá a las alturas convencida de que “no eres lo que logras, eres lo que superas”.

El cuerpo de las cinco aventureras deberán adaptarse a la reducción de oxígeno a partir de los 2.500 metros, aumentando en días de aclimatación su frecuencia cardiaca y respiratoria.

Este desafío es una prueba de superación personal, fortaleza psicológica, valor y optimismo ante la vida a pesar de que se han encontrado con una grave enfermedad, el cáncer de mama.

En esta edición la Fundación CRIS Contra el Cáncer es el colaborador social de la expedición. El Reto Pelayo Vida Annapurna Bike 2108 apoya a CRIS Contra el Cáncer para conseguir fondos para la investigación de cáncer de mama y ovario.

National Geographic se suma al Reto para ofrecer información de la expedición, y posteriormente, emitirá el documental .

 

El desafío físico del Reto Pelayo Vida será muy exigente, ya que rodarán por uno de los recorridos más duros del planeta.

Requiere de una gran preparación física y, sobre todo, psicológica por la dureza de la prueba, la ruta supera los 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, es una zona abrupta de caminos de tierra y piedras. Las expedicionarias deberán de tener autonomía para poder reparar sus bicicletas en caso de averías o pinchazos. Se encontrarán en zonas aisladas de difícil acceso para vehículos e incluso, para helicópteros.

El director deportivo del Reto es Miguel Silvestre, quien fue ciclista en categoría élite hasta los 26 años. Actualmente es organizador de diferentes pruebas deportivas, gerente de Retrocycle Cycle Club y ponente en foros nacionales e internacionales de deporte. Su inicio en la competición fue bastante tardía destacando en su palmarés la victoria en la Vuelta a Salamanca en el año 2005.

Partiendo de su filosofía: “Lo importante es disfrutar de la bici”, Miguel Silvestre acepta el reto de dirigir la expedición del Reto Pelayo Vida Annapurna Bike 2018 por su cercanía con la enfermedad, ya que su madre sufrió y superó un cáncer y como considera lógico, la expedición de esta edición “es ¡un reto en bici!”.

Fuente: comunicado de prensa