Jaime Rodríguez Baldiviezo se alista para los Gran Prix de Concepción de Uruguay donde buscará la marca para los Juegos Panamericanos de Lima, Perú

Paola Gabriela Galué Guzmán

Jaime Rodríguez vive en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD) desde hace tres años. El nativo de Jujuy se mudó a la ciudad de furia cuando fue pedido por la Confederación Argentina de Atletismo. En 2018 finalizó tercero en el Campeonato Nacional disputado en Chile, y en la copa de clubes se llevó el oro en los 400 metros con vallas y en la posta 4 X 100, representando al club Quiron.

Su primer recuerdo en la pista de atletismo –en una competencia fuera de su provincia– fue en 2005, en La Rioja, “tenía 12 años”. Desde ese momento Jaime descubrió su pasión y pasó bajo el entrenamiento de Liliana Delfler y Pablo Pilone: “Ellos llegaron a Jujuy por trabajo y yo empecé a entrenar con ellos.”

En los años siguientes vivió varios intervalos con la disciplina: “Me estuve preparando para el mundial de menores y no pude competir por problemas con la documentación. Al año siguiente (2010) invertí el dinero de mi viaje de egresados en viajar a Buenos Aires a buscar las marcas y no lo logré; así que decidí que no quería saber más nada del atletismo”, comenta el atleta de 26 años de edad, que en 2019 buscará las marcas para asistir a los Juegos Panamericanos de Lima, Perú.

 

¿Cómo se dio tu regreso a las pistas?

A finales de 2013 comencé a entrenar de nuevo y arranqué la pretemporada del año siguiente. Ahí salí por primera vez campeón nacional de mayores en Rosario. Además clasifiqué al sudamericano sub 23 en Uruguay y luego al Iberoamericano de Sao Paulo. En esos años me rompí el isquion tibial, pero no me rendí. Me empezó a ir bien en algunas competiciones así que tomé la decisión de retornar.

 

Dos años más tarde dejó a su familia, amigos y relaciones para mudarse a Buenos Aires. En la ciudad de la furia se inscribió en la carrera de Ontología del lenguaje en el ICEBA.  “Los primeros dos años fueron de introspección y de procesos de sanación internos.” Jaime Rodríguez ya se encuentra en su último año de carrera, el cual mezcla con su desempeño en las pistas.

 

¿En qué piensas cuando corres?

Son pensamientos muy raros. En los 100 metros atacas la largada. Me concentro en ese momento inicial y después me dejo llevar. En los 200 hay que estar tranquilo cuando aceleras. Después de que lo haces tienes que mantener la pisada.

En los 400 la largada no es tan importante pero tiene que ser mecánicamente correcta. Después de que llegas a los 250 tienes que ser muy prolijo para mantener el ritmo. Por otra parte, en los 400 con vallas debes conservar el ritmo para no caerte. Ahí influyen muchas cosas como el viento y los pasos que llevas antes de cada valla. Hay que tener  la cabeza lo suficientemente fría para que los pensamientos que te puedan llegar en un determinado momento no te afecten en la pista.

JAIME RODRIGUEZ¿Consideras que el atletismo es un deporte de paciencia? Porque los pensamientos son los que pueden afectarte en una carrera

Primordialmente es un deporte individual, ya eso te define como una persona. Lo que vos hagas te va a hacer mejorar a vos. Tenés que llevar un estilo de vida especial para que puedas mantenerte en el deporte. Asimismo, como en cualquier disciplina,  se trata de tener muchas ganas de dedicarte a esto.

Hoy día siento que yo aprovecho el trabajo mental que estoy haciendo con mi desempeño en la pista. La paciencia también juega un punto importante para poder desarrollarme mejor.

 

Jaime Rodríguez empezó sus entrenamientos en el CENARD bajo la dirección de Rodolfo Rodrigo Valentino Barizza, pero no tuvo éxito. Después de algunas diferencias profesionales con el “Toto” pasó a las filas de José Ignacio Pignataro, entrenador de la selección paralímpica de atletismo: “Toto le habló a él de mí ya que Nacho quería trabajar con un pibe que quisiera mejorar los 400 metros con vallas.”

 

¿Qué diferencias notas en la preparación que tuviste en Jujuy Vs la del Barizza y la de Pignataro?

El de Jujuy era una mezcla entre vieja escuela y nueva escuela y con el Toto tenía la idea de que tenía que subir el ritmo. Él tiene una frase que dice “sangre sudor y lágrimas”. Empezamos a meterle más volumen y ahí comencé a darme cuenta de que no lograba los resultados por lo que comencé a cuestionar su técnica. Con Nacho hay más estudios; él se enfoca en que escuche mi cuerpo y observe cómo reacciona a cada trabajo que hacemos, es más moderno. He mejorado mis 100 y 200 metros, me faltan los 400 planos y los 400 con vallas.

¿Qué consideras que te hace falta para bajar los tiempos de los 400 metros?

Creo que hay algo mental que me ha impedido seguir ascendiendo. Por eso este año empecé a hacer terapia con un psicólogo muy bueno. Estos trabajos ya me van ayudando así que veo un 2019 positivo.

Están los juegos panamericanos y el mundial de la especialidad. Voy a arrancar el año con los Grand Prix, que se disputarán en Concepción de Uruguay el 29, 30 y 31 de Marzo. Ahí buscaré el clasificatorio a los juegos de Lima. La competencia es ruda ya que hay una camada nueva de jóvenes destacándose en los 400 metros así que será muy bueno.