Cuando forzamos el cuerpo durante mucho tiempo y no dejamos que se recupere bien, con el tiempo el rendimiento se ve perjudicado. En el peor de los casos, podemos incluso desarrollar alguna lesión. ¿Pero cómo detectar si estás entrenando en exceso?

El sobreentrenamiento es algo muy común entre los corredores, la mayoría sabe que la recuperación es una parte muy importante del entrenamiento, sin embargo, no todos lo llevan a la práctica.

En las épocas en las que sentimos que los entrenamientos nos dan buenos resultados, solemos querer aumentar la intensidad de los ejercicios en vez de bajarla. Correr nos da felicidad y euforia, lo que hace que este hobby sea tan atractivo y a la vez tan peligroso si se lleva al extremo.

Existe un motivo por el que los atletas de competición consideran que la recuperación es la clave del éxito, mientras que los que hacen deporte como una actividad recreativa, no le dan tanta importancia: mucha gente tiene dificultad a la hora de distinguir entre lo que es “mucho” y lo que es “demasiado” para el cuerpo.

Después de una sesión larga e intensa, con sprints en cuesta o ejercicios a intervalos, es normal tener síntomas de fatiga hasta cierto punto. A veces, incluso, nos alegra sentirlos, porque son señal de haber entrenado bien. ¿Pero sabemos distinguirlos?

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Sobreentrenamiento. Posibles signos de advertencia

Dolor muscular prolongado
Recuperación más lenta y menos completa
Piernas pesadas y cansadas
Fatiga persistente
Mal humor e irritabilidad
Estados de ánimo depresivos
Pérdida de motivación
Cambios en el apetito (más o menos)
Estancamiento o disminución del rendimiento
Problemas para dormir
Aumento de la necesidad de sueño
Aumento de la frecuencia cardíaca en reposo
Si notas cinco (o más) de estos síntomas, deberías dejar de entrenar al menos diez días. Así mismo te convendría optimizar tu plan de entrenamiento con periodos de recuperación y plantearte si deberías bajar el nivel de intensidad durante un tiempo.