Calentamiento también llamado acondicionamiento muscular, no es más que la preparación de nuestro cuerpo para el reto y el impacto que le viene.

¿Para qué se hace? Para disminuir el riesgo de lesiones. Un buen calentamiento debe poseer ejercicios de estiramientos, de movilidad articular, ejercicios que suban las pulsaciones y ejercicios de fuerza.

Rolando Valbuena, doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, nos dice que hay 6 pasos a seguir ideales para calentar:
-Automasajes en las articulaciones y músculos.
-Pequeños estiramientos.
-Rotaciones articulares.
-Entrenamiento funcional que involucre todo el cuerpo y en diferentes planos.
-Desplazamiento del cuerpo haciendo ejercicios.
-Ejercicios específicos que se asemejen a la actividad que vas a realizar.

Calentamiento antes de correr. Estiramientos de forma dinámica previos al ejercicio, mejoran el rendimiento en pruebas de resistencia aeróbica
Calentamiento antes de correr. Estiramientos de forma dinámica previos al ejercicio, mejoran el rendimiento en pruebas de resistencia aeróbica

Acostúmbrate a preparar tu cuerpo para rendir mejor durante los kilómetros que corras. Para un entrenamiento, bastarán unos 10-15 minutos de trote a ritmo muy suave, y luego dar inicio a la rutina del día. Nunca entrenes velocidad sin haber entrado en calor, porque las posibilidades de lesión serán mayores.

Antes de una carrera, realiza el calentamiento y considera que, si quieres tener buenas marcas, no puedes utilizar los primeros kilómetros para empezar relajada la carrera.

Son dos los principales efectos negativos de no realizar el calentamiento.

Por una parte, el aumento de la vulnerabilidad a lesionarse. El calentamiento es uno de los factores internos más importantes para la prevención de lesiones. Gracias al calentamiento, la temperatura corporal disminuye la viscosidad muscular, lo que incrementa la elasticidad de los músculos, tendones y ligamentos. Por ejemplo, un músculo estando frío tiene mayor rigidez articular y se contrae de forma lenta e incompleta, retrasando el movimiento y perjudicando la coordinación que resulta imprecisa. Por lo que un músculo no calentado, ante tracciones violentas, tiene más riesgo de desgarros de fibras musculares, lesiones articulares, ligamentosas, tirones musculares y a las contracturas tan temidas por todos.

Un trote de unos 10 minutos y muy despacito. Lo suficiente para bombear la sangre por los músculos y sentir un poco la respiración. Si lo necesitas, puedes estirar para relajar las piernas.
Un trote de unos 10 minutos y muy despacito. Lo suficiente para bombear la sangre por los músculos y sentir un poco la respiración. Si lo necesitas, puedes estirar para relajar las piernas.

Hay que ser consciente de que a nivel orgánico y funcional la activación cardiorrespiratoria que provoca el calentamiento, hace que el salto brusco del reposo a la intensidad del ejercicio se suavice, haciendo  a su vez que los mecanismos de adaptación rápida o aguda del organismo sean más seguros, muy importante tenerlo en cuenta si queremos hacer series o esfuerzos explosivos.

En segundo lugar, al no calentar, no te podrás preparar debidamente tanto física como fisiológica y psicológicamente para la parte principal del entrenamiento o en competición.

Un corredor que no tenga como hábito realizar el calentamiento, no podrá incrementar su coordinación para la actividad posterior por lo que estará menos predispuesto al aprendizaje que un corredor que si haya calentado. Por otro lado, el que se salta el calentamiento tendrá menor motivación y autoconfianza y prestará menos atención. A corto plazo, calentar disminuye el estado de ansiedad y fatiga inicial, refuerza la motivación intrínseca, actúa como un mecanismo de desviación del estrés precompetitivo y si el atleta está acostumbrado a realizarlo, se vuelve una práctica imprescindible.