Los calambres en las piernas son muy comunes y pueden deberse a numerosos factores, desde deficiencia de nutrientes hasta entrenamientos duros

Si unos dolorosos calambres en las piernas te despiertan en mitad de la noche, no eres, ni de lejos, el único. Hasta un 60 % de adultos confiesa haber sufrido calambres en las piernas por la noche, según un estudio de 2012 publicado en American Family Physician.

A veces no hace falta recurrir al ejercicio físico extremo para que se de calambres. Lo que esta claro es que estos se producen cuando el músculo tiene déficit de sales iónicas. Pueden influir, así, diversos hechos para que concurran los calambres nocturnos:

1.- Una alimentación pobre en sales iónicas, especialmente potasio y magnesio: si nuestra dieta contiene pocos iones de los citados-magnesio, potasio y calcio- o tenemos problemas de excesiva diuresis, con lo cual las excretamos, tenemos todos los números para padecer calambres nocturnos.

2.- Una deficiente circulación de la sangre hacia los músculos de las extremidades: puede revelar problemas de diabetes, pero también de edad y de sedentarismo.

3.- Deshidratación: los calambres nocturnos pueden revelar que bebemos poco líquido, tenemos una dieta muy seca o vamos en exceso al baño, ya sea por problemas de diabetes, excesiva diuresis por otras causas o problemas renales.

4.- Pinzamientos medulares en la columna vertebral: las protusiones, pinzamientos o hernias discales revelan presión sobre los nervios que van a las extremidades, provocando dolores que pueden tener al músculo en tensión o en menor funcionamiento, con lo que debe compensarlo, por ejemplo, el músculo homólogo de la otra pierna, que realiza un sobre esfuerzo y que termina por agotarse, revelándose por la noche en forma de calambre. .

5.- Estrés: el estrés nervioso también puede intervenir tanto en la tensión muscular como en el descenso del calcio plasmático y en una excesiva diuresis que haga bajar los niveles del potasio y el magnesio.

6.- Problemas de la glándula tiroides: el tiroidismo, aunque sea subclínico -de baja incidencia-, influye sobre la diuresis así como sobre los niveles de calcio plasmático.

7.- Obesidad: la persona obesa tiende a tener mala circulación y una descompensación iónica; también la sobre carga que supone su exceso de peso pasa factura a los músculos.

8.- Embarazo: los requerimientos especiales de la embarazada hacen que puede presentar eventualmente agotamiento muscular o déficit iónico.

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¿Hay alguna forma de prevenir o evitar los calambres nocturnos?

Los calambres nocturnos se pueden prevenir siempre que adoptemos determinados hábitos y estrategias.

1.- Una alimentación adecuada: Ingerir más alimentos que contengan potasio, magnesio y calcio

2.- Ejercicio físico: Si además practicamos ejercicio aeróbico, aumentaremos nuestra frecuencia cardíaca y mejoraremos la circulación, con lo que irrigaremos mejor los músculos

3.- No fumar: el tabaco es un importante factor de riesgo en el empeoramiento de la circulación sanguínea, por lo que dejar el hábito puede disminuir la frecuencia de los calambres.

4.- Beber agua y evitar los alcoholes por la noche: beber las cantidades de agua necesarias en el día y la noche para ayudar a reducir los calambre, también puedes incorporar alimentos que contengan una gran cantidad de agua y evitar consumir alcohol en la noche, obre todo los fuertes, dado su alto poder deshidratador.

5.- Evitar el azúcar y las harinas refinadas: obviamente es una máxima para diabéticos, pero no solo. El resto debemos ser conscientes de que estas sustancias aumentan exponencialmente el colesterol malo o LDL, y por tanto disparan el riesgo de ateromas, diabetes y otros procesos que entorpecen la correcta irrigación de los músculos.