La palabra running es la más utilizada por la gente que sale a correr.

Mientras que el footing consiste en correr sin prisas, sin presiones por conseguir una marca determinada o por recorrer una distancia concreta, el running sí que tiene en cuenta estos factores. Se hace de una manera más seria controlando tiempos, distancias, ritmos cardíacos, etc.

Es decir, la principal diferencia consiste en salir a correr por el mero hecho de disfrutar corriendo o con la vista puesta en participar en alguna competición.

Diferencias en los entrenamientos

Como ya habrás visto, consisten en lo mismo, correr, pero no requieren el mismo entrenamiento. Mientras que para el footing no necesitarás un lugar concreto para practicarlo ni un equipamiento especializado y puedes adaptarlo a tu ritmo de vida y horarios, para el running tendrás que seguir una rutina constante de entrenamiento, planificar tus días de descanso y lo que vas a hacer en cada entrenamiento, entre otras muchas cosas.

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Cuando uno hace deporte ha de ser realista, ha de tener en cuenta lo que puede y no puede hacer. Hemos de perseguir objetivos asequibles de acuerdo con nuestro estado físico. No son la cantidad de kilómetros que recorremos, sino su calidad. Foto: José Javier Jatar

El footing lo suelen realizar personas de todas las edades, ya que no tiene ninguna restricción. Habrá personas que corran diez o quince minutos y otras que corran una hora. En cambio, el running requiere una preparación más exhaustiva.

Primero fue el  footing y ahora es el running. Dos palabras diferentes que han ido sustituyéndose y que se refieren a lo mismo: salir a correr. Una actividad de moda en todo el mundo y que cada vez practica más gente.

¿Mejorar tu salud y realizar algo de deporte o prepararte para participar en una competición? Esa es la pregunta que deberás hacerte para saber si lo que estás practicando es footing  o running.

Foto destacada: José Javier Jatar