La Fundación Kilian Jornet persigue preservar la naturaleza a través de tres líneas de actuación. Invertir en la investigación y en trabajos de campo para establecer las herramientas que contribuyan a neutralizar los efectos del cambio climático

Dos años de trabajo le ha tomado Kilian Jornet cristalizar uno de sus grandes proyectos, ha anunciado esta tarde la creación de su fundación para proteger la montaña. Cuando hablamos de Kilian hablamos de entornos naturales, de montañas y ha hecho de esto su estilo de vida de alllí su preocupación por el calentamiento global, el retroceso de los glaciares y el acceso al agua de parte de la pobración del planeta. Por eso, la primera acción de la Fundación Kilian Jornet  es una alianza con el World Glacier Monitoring Servive (WGMS) de la Universidad de Zurich.

«He escalado montañas y cruzado glaciares toda mi vida, y he podido observar cómo los efectos del cambio climático han sido devastadores. Todos tenemos un papel para revertir esta tendencia y asegurarnos de que las próximas generaciones puedan no solo jugar en las montañas sino vivir en un planeta saludable» Kilian Jornet

El WGMS empezó en 1894 a investigar la evolución de glaciares del planeta, en especial de los Alpes y de Escandinavia, y dispone de una valiosa base de datos que permite hacer un diagnóstico de la situación actual. Ahora, la KJF destinará los fondos recaudados a financiar la compra de dispositivos y equipos de medición para los glaciólogos de esta entidad, a la vez que apoyará programas educativos que persiguen concienciar a escolares y a la población en general de la necesidad de preservar ecosistemas de gran valor ecológico.

Salvar la montaña no sólo supone preservar un lugar de ocio, realización personal y de aventura, sino también asegurar el sustento de las poblaciones que allí habitan, como los habitantes del Himalaya o del Karakórum, cuya frágil economía depende de sus cimas, de sus senderos, de sus entornos limpios.