Correr lento puede que no suene atractivo pero es una de las claves del éxito para correr más y mejor.

Cuando comencé a correr me sentía incómoda con mi ritmo, observaba a los demás corredores y no veía el día de poder alcanzarles, llegué a escuchar a algunos decir que no podían entrenar con los principiantes, porque correr lento los lesionaría.

Tratar de alcanzarlos y correr como ellos causó que me lesionara innumerables veces, comenzó la búsqueda de entrenador y la mayoría prestaba más atención a los más eficientes, imagino que por una suerte de orgullo de trabajo bien realizado, en los principiantes no se fijaban mucho. Pasé por manos de empíricos hasta que un día encontré a mi sensei jejeje.

Fuí a su consulta y embelesada, como el “pequeño saltamontes”, escuché toda la teoría sobre el entrenamiento y luego de revisar los análisis que previamente me había indicado me envió mi entrenamiento personalizado.

Allí aprendí que todo lo que había escuchado antes eran bolserías, que correr lento también estaba indicado, que correr lento fortalece los músculos, los pulmones y el corazón, que de acuerdo a los objetivos en algunos momentos es bueno olvidarse del pulsómetro y dejarse llevar, comenzar y terminar la carrera con comodidad.

En mi plan cada entrenamiento tenía un objetivo definido, los entrenamientos lentos me ayudaban a entrenar mi resistencia y así correr una gran cantidad de kilómetros sin lesionarme y me mantenían en buena forma porque me ayudaban a quemar grasas y algo que pocos dicen, aumenta la fortaleza mental. Eso ha sido primordial en los ultramaratones que ya tengo en mi historial (siiiii ultramaratonista).

¿Qué tan lento?

El ritmo adecuado para un entrenamiento lento es el equivalente a un ritmo de calentamiento. O, si hablamos de zonas cardíacas de entrenamiento, estaríamos en la zona 1, o a unas 25 ppm por debajo de nuestro umbral cardíaco.

Un ritmo tranquilo es la base de un buen entrenamiento para el corredor. Es lo que te ayuda a ganar resistencia y, en definitiva, a aguantar más corriendo.
Un ritmo tranquilo es la base de un buen entrenamiento para el corredor. Es lo que te ayuda a ganar resistencia y, en definitiva, a aguantar más corriendo.

¿Cuándo debemos correr lento?

  1. Cuando te provoque: Realmente la mayoría de los corredores pueden hacer todas sus carreras a un ritmo cómodo sin ningún inconveniente, pero los que tienen un objetivo de tiempo, sin embargo, deben añadir entrenamientos con ejercicios de velocidad cada semana para mejorar su rendimiento.
  2. Recuperación: Después de un largo período de inactividad o tras un duro entrenamiento corriendo o en bicicleta.
  3. Entrenamientos extra: Una carrera extra a baja intensidad proporcionará un estímulo aeróbico extra sin incrementar el stress muscular.
  4. Como “plan B”: Hay días en los que nuestro cuerpo no está para hacer el entrenamiento marcado. Podemos sustituirlo por una carrera fácil. Es mejor eso que no hacer nada.
  5. A la vuelta de una lesión: Correr en la zona 1 es menos estresante para nuestro organismo que llevarlo enseguida a un alto nivel de stress. Por eso es recomendable empezar paulatinamente a correr, durante las dos primeras semanas de vuelta a la actividad.

Tu plan de entrenamiento debe ser equilibrado es muy difícil mejorar realizando únicamente entrenamientos lentos, pero también es imposible hacerlo corriendo rápido todos los días. Sé inteligente, ten en cuenta la distancia para la cual entrenas y prepara tu cuerpo correctamente para afrontarla.

En tu caso ¿Cuándo corres lento?

Foto : José Javier Jatar . En la foto Karina Faneite en la Media Maratón de Montaña La Fragua nada lenta, muy rápida.

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