Los brazos ejercen una importante función en la técnica de carrera y el braceo correcto ayuda a la economía de la carrera y a realizar un correcto impulso en el corredor.

Es obvio que corremos con las piernas, pero este movimiento requiere una participación coordinada de todo el cuerpo, actuando como un sistema. El braceo es esencial para poder correr bien porque equilibra el movimiento de las piernas. Esto tiene repercusiones directas en el entrenamiento de la técnica y a la hora de plantear el desarrollo muscular del corredor.

Con el braceo, el brazo que va por delante del tronco impulsa al resto del cuerpo para avanzar hacia delante, el brazo que está adelantado es el contrario a la pierna que apoya el suelo, lo hacemos así para equilibrar el cuerpo mientras corremos.

brazada
El braceo en el corredor es una herramienta más para marcar el ritmo de la carrera, para impulsarnos hacia delante y para mantener el equilibrio en nuestra postura.

El braceo marca la cadencia y la longitud de la zancada: Haz la prueba, cuando corras trata de mover los brazos más lentamente y la zancada se alargará y correrás con menor cadencia y si los mueves más rápido, la zancada se acorta y la cadencia aumenta. Prueba lanzar los puños excesivamente hacia delante y la zancada se alarga, y si los lanzas excesivamente hacia delante, la zancada se alarga de forma excesiva llegando a apoyar con el talón.

Un buen braceo consiste en:
– No pegar los codos al cuerpo: Esto hace que se pierda eficacia en el braceo. Los codos deben estar ligeramente separados del cuerpo.
– No elevar los brazos: Esta práctica solicita en exceso la musculatura de los hombros y la espalda para elevar los brazos, influyendo en la fatiga prematura del corredor y en posibles molestias musculares como contracturas.

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El braceo no sobrepasa la línea media del cuerpo: al bracear hacia arriba, el brazo tiende a ir hacia dentro, pero en ningún momento debe sobrepasar la línea media.

– Brazos relajados: Es la mejor pauta que puedes seguir. Debes notar como el braceo es natural y nada rígido, para que haga su función de equilibrio e impulso y no interfiera en mayor gasto energético o mala técnica.
– No apretar los puños: No nos damos cuenta pero muchas veces, sobre todo haciendo series o corriendo con intensidad, tendemos a apretar los puños. Las manos, al igual que el resto de los brazos, deben de estar relajadas e ir más o menos sueltas.
– La abertura del codo es de 90 grados: Este ángulo se cierra ligeramente cuando el brazo oscila hacia arriba y se abre un poco al oscilar abajo. También hay errores comunes al flexionar en exceso del codo o llevarlo demasiado abierto, algo que también afecta a la técnica y la economía de carrera.
– ¿Hasta dónde subir y bajar?: Aunque esto puede variar dependiendo de la velocidad de carrera, podemos establecer como norma general que al subir, la mano se queda a la altura del pectoral y, al bajar, la mano queda a la altura de las cadera, más hacia la zona posterior.

Es esencial por ello combinar el entrenamiento de carrera en todas sus disciplinas con un plan de reforzamiento muscular de la faja abdominal y dorsal, sin olvidar ninguna de sus zonas.

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