Correr es una disciplina que requiere más técnica de lo que se cree, no solo basta con calzarte los zapatos y salir a sumar kilómetros. Una de las más importantes, aunque descuidado por algunos runners, es cómo has de mover los brazos. Por ello, aquí les traemos las reglas de oro de los brazos al correr.

Cuando corremos es más frecuente de lo que se piensa, ver personas de brazos caídos, casi inmóviles o delante del torso; así como con los puños completamente cerrados como si pareciera que van a tirar a golpear.

Mover los brazos de forma correcta no solo servirá para ayudar a tus piernas para andar con menor esfuerzo, sino que te permitirá mejorar tu técnica, evitar lesiones y obtener mejores resultados.  Aquí te damos algunas reglas de oro de los brazos al correr:

  • Los brazos siempre deben ir relajados: el braceo debe ser natural y nada rígido, para que cumpla su función de equilibrio e impulsión. Si pones en tensión los músculos fundamentales para avanzar, malgastarás una energía mayor que podrías utilizar para ir más rápido.
Los brazos te ayudan a impulsarte, pero debes llevarlos relajados, sin tensiones. El movimiento a de ser natural. Esta es una de las reglas de oro de los brazos al correr.
  • Los brazos no deben ir muy elevados, pues producirán fatiga muscular y los hombros también sufrirán. Tampoco deben ir muy bajos, pues hará que te inclines demasiado hacia delante, lo que hará que tu zancada no sea buena, además de tener un excesivo rebote.

Evita además el braceo abierto. Si das codazos a todo el mundo cuando corres sabrás que lo estás haciendo mal. El movimiento ha de ser siempre hacia adelante y hacia atrás, nunca a través del pecho.

Un error muy frecuente que cometen algunos es llevar los brazos abierto, en lugar de hacer el movimiento correcto: hacia adelante y hacia atrás. Esta es otra regla de oro de los brazos que te serán de ayuda.

Aquí otras reglas de oro de los brazos al correr:

  • Brazos en un ángulo recto: Por ningún motivo pegues los codos al cuerpo. Los codos deben dibujar un ángulo de 90º. Muévelos de atrás hacia adelante, evitando que las manos pasen su línea media; esto te dará impulso mientras realizas tu zancada.

Las manos, en su punto más bajo, han de estar a la altura de la cintura (nunca debajo de ella), casi rozando la camiseta; y en su punto más alto, han de llegar a la altura del hombro pero sin lazar el puño muy delante porque alargarás la zancada y apoyarás con el talón (esto te impulsa hacia atrás). Importante: entre más corto sea tu braceo, tu zancada será menor y te cansarás más rápido.

Cuando corres, los brazos deben dibujar un ángulo de 90º. Los codos por nada del mundo deben tocar el cuerpo.
  • No caigas en el levante de hombros: procura relajar los hombros, el cuello y la parte alta de la espalda; si lo haces así, los brazos y hombros se moverán con soltura de atrás hacia delante. De lo contrario, podrías fatigarte en forma temprana (sentir que te falta el aire), y acarrear posibles molestias musculares como contracturas. Según te cansas, prueba en agitar los hombros para soltar la tensión.

Los hombros juegan, además, un importante papel para mantener el torso relajado, crucial para una postura eficiente.

Procura relajar los hombros y no levantarlos, así podrás evitar fatigarte antes de tiempo y posibles lesiones.
  • Dile adiós al síndrome de “puños de piedra”: es un error bastante común del que no solemos darnos cuenta. Las manos, al igual que el resto de los brazos, deben de estar relajados e ir más o menos sueltas, para no malgastar energía.

Cierra los puños con el pulgar, rodeando los dedos o sobre el dedo índice. Imagínate que llevas un huevo en las manos. Si los aprietas demasiado, el huevo se romperá. Trata de cerrar tus manos, pero sin exagerar con la fuerza. También puede hacer la prueba con una mandarina, hasta que te acostumbres.

Las manos, al igual que el resto de los brazos, deben ir relajados. Imagina que llevas un huevo en ellas, así evitarás ejercer demasiada presión.
  • Evita la rotación excesiva del tronco: es común ver este error en algunos corredores, que giran el tronco de un lado a otro, dejando que los brazos se crucen por delante y por detrás de la línea media del cuerpo. Esto además de producir lesiones graves, suponen un gran gasto energético innecesario.
Evita la rotación excesiva del tronco, a fin de que tus brazos tampoco se crucen por delante y por detrás de la línea media del cuerpo.

Resultado de imagen para rotacion excesiva del tronco running

No solo basta con seguir estas reglas, sino que además, debes tener en cuenta que un tren superior fuerte ayuda a un braceo más eficaz.

Ahora ya sabes, no importa la distancia que elijas, practica siempre tu técnica de braceo y verás cómo mejoras en las carreras.