Así comienza una nueva aventura, con un poco de miedo y el doble de susto.

Es la primera vez que me comprometo a escribir, así que perdonen y aporten; construyamos este espacio entre todas.

¿Por qué a paso de mamá? ¿Cuál es el paso de una mamá? Disfrutar la maternidad y el correr a la par ha sido una de las cosas más maravillosas que he vivido, dos roles que quizás en algún momento pudiesen considerarse excluyentes, se unieron y formaron #UnaMamáQueCorre. La maternidad comparte con el running tantas cosas que enumerarlas no será tarea corta ni fácil, pero por aquí las iremos descubriendo.

María José García
Disfrutar la maternidad y el correr a la par ha sido una de las cosas más maravillosas que he vivido.

Podríamos comenzar por lo obvio, si no conoces tu paso, o te aburres o te lesionas, pero si algo es seguro es que no lo disfrutas. Es sorprendente como los sueños de muchos corredores, incluyéndome, van medidos en min/km dejando a un lado el disfrutar el camino por el simple placer de poder hacerlo. ¡En la maternidad es igual! Vamos queriendo que nuestra barriga crezca rápido, que nuestro hijo gatee rápido, y que corra aun antes de caminar, y ahí vienen las lesiones, no disfrutamos el recorrido, obviamos lo esencial por la premura de un paso que no es el nuestro.

Correr por sensaciones, fue un término que leí hace un tiempo, y he intentado aplicar a mi entrenamiento; con él estoy más consciente de lo que siento y de las reacciones de mi cuerpo. Cuando entrenamos por sensaciones reconocemos que nuestro cuerpo tiene la capacidad de guiarnos y nuestra mente de traducir lo que sentimos, es la suprema experiencia de conocernos y disfrutar una carrera u entrenamiento sin ser esclavos de una medida de tiempo o pulso, ¿y de qué me ha servido esto? Gracias a que aprendí a escuchar mi cuerpo pude correr durante mis dos embarazos, y retomar mi entrenamiento sin mayor dificultad después de las cesáreas.

María José García
Cuando entrenamos por sensaciones reconocemos que nuestro cuerpo tiene la capacidad de guiarnos y nuestra mente de traducir lo que sentimos.

Aquí te dejo algunos consejos para que reconozcas tu paso:

1. Una vez a la semana, olvida el reloj en casa.
2. Evita correr con música, la música te distrae y lo que necesitas es -escuchar tu cuerpo-.
3. ¿Día de series? ¡Hazlas sin ver el reloj! ¿Sabes diferenciar si vas a 4 o a 6? Aprende a identificar las sensaciones que te indican que vas al ritmo adecuado.
4. Lleva un diario de entrenamiento, donde además de anotar lo que te indica tu reloj especifiques esas sensaciones que vas sintiendo. Cuando hice por primera vez mas de 28km me comenzó una piquiña en las piernas, justo en el entrenamiento, faltando un par de kilómetros para terminar, nada muy molesto como para parar, pero definitivamente algo quedó plasmado en mi diario; así se siente la irrigación vascular.

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Al correr por sensaciones, reconocí mi paso, el paso de mamá, ese que me permite disfrutar el camino, alcanzar mis metas, mejorar mis tiempos y enfocarme sin obsesionarme, ese llamado pasito tun-tun, donde puedes ir hablando cómoda y llegar a la meta con una sonrisa, ¡ese es el paso que me encanta! ¿Podría hacerlo más rápido? Quizás, ¿Lo disfrutaría más? ¡Lo dudo!