Gracias al agregado de la tecnología; elementos que sólo cumplían con una función elemental, hoy se han convertido en verdaderos aliados para mejorar el rendimiento deportivo y lograr explotar al máximo el tiempo dedicado a la actividad física, este es el caso de las prendas deportivas inteligentes.

Las prendas deportivas inteligentes comenzaron a dar sus primeros pasos vacilantes en 2015, y si bien todavía no se ha generalizado, más empresas están empezando a jugar con el concepto de prendas conectadas.

Mucho más que unos artilugios atados a nuestras muñecas, caras, orejas y pies, las prendas deportivas inteligentes pueden rastrear constantemente nuestra frecuencia cardíaca, controlar nuestras emociones e incluso pagar nuestro Starbucks. Todo sin agarrar un teléfono o incluso tocar la pantalla de un reloj inteligente .

La tecnología ha dado paso a la evolución de las prendas deportivas inteligentes, que ahora son capaces de ayudar a los deportistas a mejorar sus prácticas de yoga, proteger los pies de rozaduras con el calzado o mediante bluetooth obtener datos de movimientos.

Tal es el caso de las calzas para practicar yoga Wearable X Nadi que estarán disponibles en USA a partir de noviembre por un precio de 299 dólares. Los pantalones están equipados con cinco sensores hápticos alrededor de las rodillas y los tobillos con la capacidad de vibrar y alertar al yogui sobre la necesidad de realizar determinados ajustes a posiciones como el clásico “saludo al sol”.

Por ejemplo, si las vibraciones se sienten de izquierda a derecha eso significa que esa es la dirección en la que se deberá ajustar el cuerpo para lograr la postura perfecta. Sin dudas se convertirán en el compañero ideal de quienes practican yoga solos en sus hogares mediante videos instructivos de YouTube. Eso si, la curva de aprendizaje será bastante elevada dado que al principio poder interpretar las vibraciones puede resultar todo un desafío.

Por su parte, las Sensoria Fitness Running Socks son otra prenda deportiva inteligente, ya que distan de ser unos calcetines más que ayudan a proteger los pies del corredor de rozaduras con el calzado y mantengan el área seca y acolchonada sino que, gracias a una tobillera que trabaja en conjunto con las medias, el corredor puede recibir información vital directamente al teléfono inteligente.

Su tecnología Bluetooth envía datos como la fuerza de impacto sobre el suelo, cadencia, pisada plantar y otros directamente al smartphone y en tiempo real. Las alertas también son emitidas a través de los auriculares para no tener que interrumpir el ejercicio y distraer la mirada de la calle al mirar la pantalla.

A su vez, el entrenador incorporado en la aplicación creada específicamente para los calcetines envía mensajes motivadores al atleta que proveen una distracción para poder recorrer una mayor distancia. “No te dejes abrumar por tus problemas, déjate llevar por tus sueños” asegura entre otras máximas el carismático asistente virtual.

Con un precio de 199 dólares, estos calcetines probablemente sean los más costosos de su tipo, pero la variedad de prestaciones que ofrecen muy seguramente ayuden a convencer al potencial comprador y logren justificar semejante gasto de dinero.

Por último, el sostén deportivo SUPA Powered Sports Bra trabaja en conjunto con el medidor de actividad física SUPA Reactor para hacer de monitor cardíaco y brindar información sobre pulsaciones por minuto, tiempo de ejercicio y la “zona” en la que se ubica el ritmo cardíaco.

¿El precio? 180 dólares, el dispositivo también les mostrará en su teléfono un mapa detallado de la ruta recorrida. Su monitor cardíaco se encuentra incorporado al elástico del sostén, por lo que no habrá necesidad de realizar molestos ajustes de vestuario a mitad del ejercicio. Además, su app utiliza un curioso rating basado en manzanas y hamburguesas para motivar al usuario a quemar la mayor cantidad de calorías posibles.

Para llevar prendas deportivas inteligentes a un público mayoritario, las empresas necesitan crear prendas que no solo estén habilitadas para la tecnología, sino que también sean cómodas, elegantes y diseñadas pensando en diferentes cuerpos. No es imposible, pero es una hazaña que pocos parecen haber acertado hasta ahora.