Es muy común entre los corredores aguantar muy bien el primer tramo de una prueba, pero irse abajo y pasar muy mal la segunda parte de la carrera, donde ya se encuentra una mayor acumulación de fatiga

Tener una mejor mitad de carrera dependerá de mejorar la capacidad cardiovascular y la musculatura. Una de las recomendaciones más comunes para este tipo de entrenamientos es correr a 180 pasos por minuto.

Entrenamiento de ida y vuelta

Este tipo es el menos intenso de todos, aunque se puede ir aumentando su complejidad conforme avanzan las semanas y tu mejoras en el rendimiento.

Consisten en dividir la distancia en dos, una de ida y otra de vuelta, donde intentaremos hacer la ida a ritmo cómodo y la vuelta a un ritmo más intenso. De esta forma tu organismo se acostumbra a soportar la fatiga a medida que pasan los kilómetros.

Series cortas y largas con descanso activo

Hacer series de 100, 200, 400, 2.000 o más metros y correrlas a mayor velocidad, hacer repeticiones  entre serie y serie, con un descanso entre cada una de 20 a 60 o segundos dependiendo de la intensidad y distancias de las mismas, como también las puedes hacer con descanso activo, da muy buen resultado.

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Con este tipo de entrenamiento mejoras la capacidad de recuperación entre series, más cuando este descanso es activo, sin pararnos por completo.

Tirada larga en progresión

Con este método hay que ser muy consciente de cómo vas a incrementar el ritmo conforme pasan los kilómetros.

Lo más recomendable es disponer de un pulsómetro que te vaya avisando del ritmo de carrera; no obstante también se puede hacer controlando las sensaciones.

De lo que debes estar seguro es de empezar con un ritmo medio, para llegar a la mita de la distancia fresco y acabar el último cuarto de la distancia a ritmo de carrera o superior.