Correr de noche por la montaña es algo que hacen los aficionados a los ultras, en donde la mayoría la salida es en la noche, o en ocasiones toca correr un tramo de la carrera de noche

Para correr de noche por la montaña la iluminación y la fortaleza mental son factores fundamentales para afrontarla.

Las carreras de montaña nocturnas están adquiriendo más popularidad que nunca entre los aficionados al trail running, pues cada vez son más los corredores que se animan a participar en este tipo de competiciones y a presentarle resistencia a la noche.

Cuando le preguntas a un corredor que ha probado una carrera nocturna, o al menos, una carrera que discurre en parte de noche, porqué le atrae este tipo de competición, lo normal es que te refiera palabras como “diferente”, “especial” o “mágico”. Y no es para menos. Este tipo de experiencia es de las que se quedan grabadas en el recuerdo.

Pero no todo es magia en las carreras nocturnas, éstas también entrañan ciertos riesgos que conviene tener muy en cuenta. Para evitar peligros son necesarios dos ingredientes:

1.- Una organización de carrera óptima, sobre todo en materia de señalización del trazado  2.- Una concientización no menos óptima del corredor que se enfrenta a la noche.

1. Iluminación

Para ver y correr en la oscuridad de la noche necesitamos luz. Podríamos iluminar el camino de diversos modos, pero la forma más extendida, más cómoda y más eficiente es colocar una fuente de iluminación en nuestra frente, es decir, utilizar un frontal. Allá donde miremos se dirigirá la luz.

No obstante, debemos dedicar un tiempo para acostumbrarnos a este tipo de iluminación porque ni nuestros ojos ni nuestro sistema perceptivo están configurados de serie para estas condiciones específicas.

Poco a poco seremos capaces de percibir mejor la profundidad, las sombras y los matices del camino.

2. Abrigo

Durante la noche es normal que la temperatura descienda. Sobra decir que hay que llevar ropa de abrigo adecuada mucho más si la carrera nocturna se celebra durante las estaciones del año más frías o si nos enfrentamos a un ultra trail en el que, por su larga duración, las condiciones meteorológicas pueden ser muy cambiantes. Ir bien abrigado es tan importante como ir bien iluminado.

3. Los otros sentidos

La vista, tan protagonista durante el día, se ve resentida en estas condiciones y pierde capacidad de recepción.

El amplio campo de acción que percibe el corredor diurno se reduce a los pocos metros iluminados por el frontal para el corredor nocturno.

Por esto es importante fijarse en los otros sentidos, sobre todo en el oído, y evitar focalizar nuestra atención exclusivamente en la vista.

Es importante y gratificante percibir lo que ocurre a nuestro alrededor a través del oído; aprender a escuchar la noche, aprender a correr con los otros sentidos.

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4. Psicología

El factor psicológico es muy importante en las carreras nocturnas o en los ultras que involucran a la noche en su recorrido.

Si el trail running diurno ya convierte a nuestra fortaleza mental en un factor decisivo, el trail running nocturno añade una complicación con la sensación de soledad.

Esta sensación, que para algunos es muy excitante, como una especie de diálogo íntimo entre el corredor y la montaña, puede resultar agobiante y agotadora para otros, sobre todo después de transcurridos varios kilómetros.

Por otro lado, no ver nada más allá de unos metros tiene una ventaja obvia: no puedes mirar hacia arriba desde la ladera de la montaña y pensar lo mucho que te queda para llegar, esto, desde luego, es un alivio.

5. Entrenar en grupo y en lugares conocidos

Debemos realizar las primeras sesiones de entrenamiento en lugares bien conocidos y, en lo posible, acompañados por otros corredores.

Tanto el grupo como el terreno ya conocido reducen las posibilidades de perderse y, además, nos ayudan a probarnos en la oscuridad, a reconocer nuestras sensaciones y a intercambiar experiencias con nuestros compañeros y compañeras.

El grupo facilita y acelera el aprendizaje necesario para hacerse a la noche.